El Campo de San Francisco, un parque urbano situado en el centro y que tiene sus orígenes en el siglo XIII, es otro de los atractivos turísticos de Oviedo más bonitos.
Este parque que combina de forma armoniosa la naturaleza, las fuentes y las esculturas, es uno de los espacios más queridos por los ovetenses ya que es perfecto para desconectar del ajetreo de la ciudad. Además de robles de más de 300 años y un estanque, el parque tiene varios puntos interesantes como el Quiosco de la Música de 1899, la portada románica del viejo templo de San Isidoro, los monumentos dedicados a José Tartiere y a Clarín, y sobre todo la popular escultura de Mafalda sentada en un banco con la que debes hacerte una foto, algo que se ha convertido en un imprescindible de Oviedo.
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