Una de las primeras y mejores cosas que hacer en Oviedo, si llegas en coche, es acercarte a las dos fantásticas iglesias prerrománicas, situadas a las faldas del monte Naranco y declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
La primera iglesia que verás, después de subir un corto tramo a pie, es la de San Miguel de Lillo, construida por el rey Ramiro I en el siglo IX, aunque se derrumbó en el siglo XIII y solo se reconstruyó una tercera parte.
A pocos metros de este templo se encuentra la Iglesia de Santa María del Naranco, un antiguo palacio construido en el siglo IX y convertido en iglesia en el XII que enamora por su elegancia, su decoración escultórica y sus columnas sogueadas.
Ten en cuenta que se puede entrar en el interior de las dos iglesias para ver sus frescos y sus relieves, reservando una visita guiada en la taquilla de Santa María del Naranco.
Antes de bajar del monte te recomendamos subir en coche hasta la parte alta, en la que se encuentra el Monumento al Sagrado Corazón de Jesús y desde donde tendrás unas fantásticas vistas del entorno y la ciudad.
Si no dispones de coche, puedes que coger la línea A del autobús urbano TUA que tiene parada en la calle Uría y que recorre los 4 kilómetros que las separan del centro.
Y para completar el trío de iglesias prerrománicas, puedes acercarte a la de San Julián de los Prados, la más antigua y la más grande, situada a 1 kilómetro del centro.
Puedes consultar los horarios de visita en esta página.
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